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18 de Septiembre, 2014 · General

Flannery O´Connor (1925-1964), escribió dos novelas, "Sangre Sabia" (Wise Blood) y "Los violentos lo arrebatan" ("The Violent Bear It Away") y más de treinta relatos cortos que, quizás, sean lo mejor de ella. 
Flannery es una escritora que, como William Faulkner, crea personajes y situaciones turbulentos. Todo parece ser parte de un infierno terrestre en el que las historias se desarrollan sin piedad alguna. La violencia, el pragmatismo, la individualidad, un poco de sadismo, un tanto, o bastante, de moral católica, sostienen sus relatos. 
Nathaniel Hawthorne y Edgar Allan Poe puede que sean sus precursores y que su estilo tenga algo de Henry James. Lo cierto es que esta mujer ha escrito varios de los mejores cuentos de la literatura: "Revelación" ("Revelation") o "La buena gente del campo" ("Good Country People"), son dos muestras de su profundidad y agudeza. 
Como otras escritoras del sur estadounidense, Carson Mc Cullers, Eudora Welty o Katherina-Anne Porter, describiendo los ambientes sureños consigue universalidad. Enferma de lupus, como su padre, padece varias internaciones en hospitales hasta que muere a los 39 años, seguramente, convertida en una de las más notables figuras de la literatura del siglo XX.
publicado por leticiajopre a las 17:38 · Sin comentarios  ·  Recomendar
04 de Julio, 2014 · General

Emily Elizabeth Dickinson nación en Massachusetts, Estados Unidos, en 1830 y murió en 1886. Mientras vivió, apenas publicó cinco poemas. Después de su muerte, se supo que había sido una de las más notables poetas de la historia de la literatura
Creció en uno de esos hogares puritanos típicos de la sociedad norteamericana del siglo XIX. Aunque fue poco tiempo a la escuela, tuvo una esmerada educación y era dueña de una sólida cultura, cosa poco frecuente en las mujeres de su tiempo. Sumisa a los mandatos paternos, demoró en rebelarse. Su rebelión nunca fue completa y, de algún modo, se mantuvo dentro de los cánones establecidos. Al punto que la mayor parte de su vida la pasó encerrada en los cuartos de su casa. Pero no se privó de tener algunos amores difíciles y prohibidos. El físico Newton le escribió apasionadas cartas que insinúan una relación secreta, y, es muy probable, tuvo una singular relación con Charles Wadsworth, un pastor prebisteriano con esposa y familia. La reclusión de Emily comenzó después de la muerte del pastor y el físico. Incluso, dado que sus poemas suelen estar dirigidos a un amor prohibido y oculto, se ha creído ver algo más que una relación de amistad con Susan Huntington, su amiga más cercana, la que parece ser la verdadera fuente de su inspiración.
Escribiendo la mitad de sus poemas en una métrica propia de las baladas y los himnos religiosos, realizó una poesía íntima, intensa, sutil y bella. Emily escribió versos como: "Toda una vida para conocernos el uno al otro / A quien nunca podremos conocer / Y de vez en cuando un cambio / Llamado cielo". También: "El águila de su nido no se despoja / Sin embargo, gana el cielo más fácilmente que tú". 
Emily, que escribió más de ochocientos poemas en un estilo tan propio que resulta imposible la imitación, fue una mujer apasionada, inteligente y sensible capaz de crear un universo de poesía casi sin salir de su casa. No le hizo falta, la poesía estaba en ella.

publicado por leticiajopre a las 16:22 · Sin comentarios  ·  Recomendar
09 de Mayo, 2014 · General



Macedonio Fernández
, que nació en 1874 y se murió en 1952, es uno de los escritores argentinos más nombrados por otros escritores, sobre todo, los de su tiempo. Dedicado a escribir un poco de todo y sobre todo, calmando su hipocondría metiéndose en cama durante semanas, fue convirtiéndose en uno de esos personajes míticos cada vez menos leído. 
Un poco haciendo literatura y otro poco, filosofía, escribe "No toda es vigilia la de los ojos abiertos" y "Museo de la novela de la Eterna", quizás, lo mejor que escribió. 
La obra de Macedonio se caracteriza por su cualidad de inclasificable; de escritos con humor y con hondura que transmiten pensamientos sobre cada cosa y sobre el universo, sobre los conocido y lo misterioso. Pero, es posible que sea cierto aquello que Borges dijo de él: que era mejor orador que escritor. Tal vez sea la razón por la que en lo que se lee se nota lo bueno pero es como si algo faltara para que sea una obra de esas que se suben a un pico alto de la literatura. Es como si Macedonio fuera más que su obra. Los libros perduran por sí mismos. Los que los escribieron les van detrás; cuando mucho, al lado. En Macedonio es al revés. Su obra queda relegada frente a él mismo. De Macedonio se habla por Macedonio

publicado por leticiajopre a las 16:52 · Sin comentarios  ·  Recomendar
04 de Enero, 2014 · General


John Keats fue un poeta inglés al que, en su tiempo, criticaron duramente. Nada que no sea común en los críticos, que se caracterizan por aplaudir lo mediocre y ser incapaces de reconocer lo superior (quizás por padecer el síndrome del "Escritor frustrado", del cuento de Roberto Arlt.
Keats se murió demasiado joven, a los 26 años. Le alcanzó para ser considerado, muchos años después de su muerte, naturalmente, uno de los máximos poetas ingleses, quizás el mejor. 
En castellano se lo lee poco y nada. Casi es un poeta para exquisitos. Tampoco es raro. Más bien, lo habitual en los casos de grandes literatos. Siempre predominan los mediocres puestos de moda por la propaganda montada desde las editoriales a través de sus agentes, los periodistas y los productores y conductores de programas radiales y televisivos.
"Esta mano viviente, ahora cálida y capaz/de dar un apretón honrado, si estuviera fría/y en el silencio helado de la tumba/tanto rondaría tus días y refrescaría tus noches de sueño/que tú desearías que tu propio corazón se secara de sangre/para que la vida roja corriera de nuevo por mis venas/y tu conciencia volviera a estar tranquila -mira, aquí está". Escribió.
publicado por leticiajopre a las 15:11 · Sin comentarios  ·  Recomendar
15 de Octubre, 2013 · General












Witold Gombrowicz, que nació en 1904 y murió en 1969, era polaco y vivió muchos años en Argentina. Vino a una especie de congreso de escritores y no pudo volver a Polonia. Los nazis la habían invadido. Al principio, se reunió con la élite intelectual, Borges, Bioy, las hermanas Ocampo. Pero se apartó muy rápido de ellos. Los consideró unos tilingos, acreditándole talento solamente a Borges. De ahí en adelante, con su homosexualidad más o menos escondida,  hizo algunos trabajos que no tenían nada que ver con el oficio de escritor. Unos pocos se acercaban a escucharlo y muy pocos, casi nadie, conocía sus libros. Tampoco eran demasiados. En Polonia, había escrito “Bakakai” y “Ferdydurke”.

Con casi quince años, o más, sin escribir, publica "Trasatlántico”, con algo de autobiográfica. Al final, se va del país y vuelve a Europa. Edita “Diario Argentino”, una obra personal y su obra maestra, y "Cosmos", como se llama en la traducción argentina. Cuando ya no está, los escritores argentinos se enteran que han tenido durante más de veinte años a uno de los más grandes escritores del siglo XX. En Europa, se le considera a la par de Kafka y Joyce por su creatividad, vanguardismo y profundidad.

De todos modos, no se lo nombra demasiado. No es raro. Siempre se habla de unos pocos. A los demás, aunque sean mejores (como lo es Gombrowicz sin duda alguna) se los relega. ¿El motivo? Para que se hable de un escritor, este debe cumplir dos requisitos: recibir promoción de una editorial y juntarse con otros escritores para pasar la vida elogiándose los unos a los otros. Como Borges elogió durante años a Bianco, que no es más que un escritor del montón. Sin embargo, a pesar de haber comido con él, no hizo mayores elogios de Gombrowicz.  La explicación está en lo que dijo el señor Witold en su “Diario”, a él  no le gustaba juntarse con tilingos. 
publicado por leticiajopre a las 17:24 · Sin comentarios  ·  Recomendar
11 de Septiembre, 2011 · General

Leónida Barletta, que nació en 1902 y murió en 1975, fue un escritor argentino. Uno de esos escritores de los que se habla durante años y, después, van cayendo en un seguro olvido. 
Barletta fue escritor y dramaturgo, también periodista. Se caracterizó por su comprometida posición social como hombre de izquierda. Integrante del Grupo de Boedo, formado por escritores provenientes de clases bajas, opositor al Grupo de Florida, donde se asentaban los escritores ricos y de apellido, como Borges, Bioy Casares y otros.
Barletta fue director de uno de los proyectos teatrales más importantes que tuvo Argentina: El Teatro del Pueblo. En este teatro se presentaron durante muchos años las obras de dramaturgos marginales y obras de incidencia social. 
Como escritor, se preocupó de los temas que lo desvelaban: la pobreza y las diferencias de clases. Los sentimientos, las acciones cotidianas de personajes pobres o de clases medias bajas fueron constantes en su obra.
"Cuentos del hombbre que le daba de comer a su sombra", "Cuentos realistas", "Vidas perdidas", "La felicidad gris", son algunos de sus libros. En todos, muestra sus preocupaciones y su capacidad de describir lo real tanto como de construir historias fantásticas. 
Uno más de los, cada vez, más numerosos buenos escritores argentino olvidados. Y otra vez, y no casualmente, no perteneciente al círculo dorado de los escritores de la alta burguesía argentina o ligados a ella. 
publicado por leticiajopre a las 19:46 · Sin comentarios  ·  Recomendar
16 de Julio, 2011 · General

Bernardo Kordon es un escritor argentino que nació en 1915 y murió en el 2002. Es un escritor bastante alejado de las glorias literarias argentinas copadas por un grupo conformado por algunos con mérito sobrados (Borges, Marechal o Cortázar) y otros que no lo superan o que le están por debajo.
Por sobre todas las cosas, Kordon es uno de esos escritores que lento pero seguro van cayendo en el olvido. Autor de excelentes relatos realistas y costumbristas, con  una prosa clara y contundente, no encuadra dentro de las necesidades del sistema editorial. En el sistema se necesita mucha bulla y pocas nueces. Kordon fue un escritor modesto y callado, encerrado en su literatura, accediendo con timidez a un círculo literario y periodístico limitado que lo consideró uno de los mejores pero que no le permitió permanecer. 
Su relato "Alias Gardelito" en el que el protagonista, un delincuente de talla menor, pretende ser como Gardel, no solo es la pintura de un marginal que acaba con sus sueños y en el completo desastre sino el retrato de una época de la Argentina. "Kid Ñandubay" que seguro es una obra maestra, un boxeador mediocre siempre engañado por sus promotores acaba su caída como número de circo. 
Sobre fracasos, sueños incumplidos, falta de esperanza, seres marginales perdidos en grandes ciudades, perdedores, escribe Kordon, el olvidado.
publicado por leticiajopre a las 14:12 · 1 Comentario  ·  Recomendar
18 de Marzo, 2011 · General


La poesía de Anne Sexton resulta siempre perturbadora. Ubicada por la crítica dentro de la corriente confesionalista, que integra junto a Sylvia Plath y los iniciadores Robert Lowell y Snodgrass, la suya es una poesía que ahonda en las profundidades del alma, sin escatimar las declaraciones más íntimas e intensas. Sería un error creer que lo confesional es constante. No se trata de una continua manifestación de los estados de ánimo personales sino de algo mucho más hondo: la descripción del ser humano a partir de la primera persona. 
   Anne Sexton (1928-1974), casada, con hijas, con abortos, ama de casa y poeta, sufrió internaciones psiquiátricas y fue adicta a las drogas y al alcohol. Padeciendo en sí misma los males de su sociedad y su tiempo, se fue desgarrando arrastrada por sus propias tendencias autodestructivas. En sus poemas habló de su indomable angustia y del sexo insatisfecho tanto como de la menstruación, el aborto o la adicción a las drogas. 
   Segura de habitar en un universo personal destruido, escribe: "Aguarde, señor. ¿Cuál es el camino a casa?/ Apagaron la luz y la oscuridad se mueve en el rincón". Entrando y saliendo de fuertes depresiones que obligaron a hospitalizarla, con intentos de suicidio ("Pero los suicidas poseen un lenguaje especial / Como los carpinteros quieren saber qué herramientas / Nunca preguntan por qué construir"), tiene absoluta conciencia de estar cayendo en un abismo. Con sus hijas alejadas de su lado para preservarlas de sus desórdenes de ánimo, gana el premio Pulitzer. 
   Curiosamente, su vida tiene una trayectoria en la que se asimila a la de Sylvia Plath: depresiones, abortos, desórdenes afectivos. Ambas se conocieron en un seminario de literatura y mantuvieron una cierta amistad. Ambas tomaron una idéntica decisión. 
   Anne Sexton se suicidó encerrándose en el garaje de su casa y encendiendo el motor del autómovil. El monóxido de carbono la asfixió. "El final de la aventura es siempre la muerte", escribió.
publicado por leticiajopre a las 13:30 · Sin comentarios  ·  Recomendar
20 de Febrero, 2011 · General


Dafne Villacoa se mató a los 26 años, en el mes de julio de 1979 ("Cuando hace tanto frío/y no tengo adónde ir"). Había escrito en revistas marginales y publicado un par de libros (Viviendo después y Poemas en la trasnoche) que obtuvieron escasa repercusión pero que la muestran como una de las mejores poetas de la segunda mitad del pasado siglo. 

Dafne pertenece a la estirpe de grandes escritores conocidos por pocos. Aquellos que no han tenido acceso a las grandes editoriales, a las distribuciones masivas, a la prensa encargada de impulsar las ventas. Como otros, pero no tantos, de la época que le tocó vivir, fue una escritora comprometida. Perteneciente al reducido y mítico grupo encabezado por Boveri, asumió plenamente la crítica de toda literatura, de todo arte complaciente con el Proceso Militar y con la injusticia del sistema social. Esta prédica sólo fue posible en revistas de tiradas reducidas que, constantemente, cambiaban de nombre para evitar las persecuciones políticas.

La tragedia fue parte de su vida. Sus padres mueren en un accidente y su único hermano debe exiliarse por motivos políticos. En el exilio, enferma de gravedad y Dafne viaja a Holanda para acompañarlo hasta su muerte. Este viaje la desgarra. Dos años atrás, como una fallida y horrenda premonición había escrito: "Iré a Amsterdam y el sueño se cumplirá". A su regreso, su poesía se hace más amarga. "Mis sueños eran pesadillas/y no tengo la esperanza del despertar", escribe en Viviendo después

Toda su poesía se caracteriza por la hondura del pensamiento. Muy influenciada por el estilo literario y de vida de Juan Carlos Boveri, del que fue pareja y a la sombra del que escribe la mayor parte de sus poemas, se convierte en una intransigente cuestionadora de la hipocresía y la injusticia social. Su poesía pierde cierta oscuridad de los comienzos y se hace clara, bella y dolorosa. Lo superficial es ajeno a su poesía. Por momentos, sus versos son voces que reclaman; en otros, son gritos angustiosos. Sus poemas finales son, sencillamente, extraordinarios.

  "¿A qué le temo?/A perder el valor de dejarte". Esto dice después que le diagnostican el mismo cáncer que padeció su hermano. Entonces, escribe: "No voy a esperarte, Muerte/Voy yo". Luego, se suicida.    




publicado por leticiajopre a las 16:12 · Sin comentarios  ·  Recomendar
27 de Diciembre, 2010 · General

Hay dos formas de editar un libro: financiado por una editorial o por el propio autor. En el primer caso, no es la calidad de la obra lo que determina su publicación. En realidad, los editores, quizás con alguna contada excepción, no leen otra cosa que las sinopsis y confían en lo que les recomiendan los lectores de su editorial, por lo general, amigos del escritor a quien van a editar. La capacidad  de los editores de juzgar lo valioso en literatura puede verse con un caso paradigmático: Lolita, de Nabokov. Libro rechazado por decenas de editoriales norteamericanas porque no era “ni pornográfico ni nada”, al decir de alguna de ellas como absoluta demostración de que no habían leído sino unas escasas páginas. Tampoco en Francia Lolita consiguió ser aceptada por alguna editorial seria. Cuando una editorial de pornografía barata y buena distribución lo hizo, se descubrió que Lolita era una de las obras maestras de la literatura del siglo XX y Nabokov un narrador excepcional.

 A Kafka no lo editó, en vida, ninguna editorial de importancia y, de lo poco que publicó, no logró vender más de unos cincuenta ejemplares, seguramente, entre sus conocidos. Después de muerto, se le consideró uno de los creadores más trascendentes de la historia de la literatura. El conde de Lautréamont, seudónimo del uruguayo Isidoro Ducasse, escribió una de las obras más importantes de la literatura Los cantos de Maldoror, con la que, en vida, debe haber batido el récord de los escritores y obras desconocidas ya que, de cincuenta ejemplares que imprimió, retiró uno solo de la imprenta. El resto quedó allí para que, por casualidad, muchos años después, André Bretón lo encontrara y permitiera que Los cantos se transformara en una obra casi única en el arte literario.

   Kafka o Ducasse pagaron de su bolsillo o un amigo les dio el dinero para editar y es éste el método más habitual. A mayor cantidad de dinero tenga el escritor, mayores sus posibilidades de una mejor distribución ya que podrá acceder, siempre pagando, a editoriales de mayor importancia. El padre de Bioy Casares pagó la edición de La invención de Morel,  y un amigo de Sábato se hizo cargo de los costos de edición de El túnel y Sobre héroes y tumbas. Ambos lo hicieron en dos de las más importantes editoriales de Argentina. Otros escritores, que no consiguen reunir los miles de dólares pedidos por las grandes editoriales para publicar sus libros, deben conformarse con hacerlo en editoriales pequeñas, caras para lo que ofrecen, y con una deficiente o no existente distribución.

   Naturalmente, sólo una ínfima minoría de todos los libros que se escriben reúnen las condiciones artísticas mínimas para su publicación. La mayoría son libros publicados con talento escaso, en forma prematura, no acabados, con falta de trabajo, poca autocrítica y mucho engreimiento de quienes los escriben. Pero, en la minoría valiosa hay mucho de injusto en la falta de buena edición y, especialmente, de distribución. Hoy día, el negocio del libro es manejado por pocas grandes editoriales que trabajan con escasas grandes distribuidoras, las que, a su vez, proveen, con absoluta preferencia, a las librerías de cadena. Éstas obtienen los libros a un 50% o 60% de descuento contra el 30 o 35 por ciento que consiguen las librerías pequeñas, ineludiblemente fundidas en su mayoría por la desleal competencia y, varias, transformadas en librerías de usado como modo de mantener la actividad de algún modo. Además del enorme descuento que logran las grandes librerías, trabajan a consignación y con cuentas corrientes que les permiten pagar con facilidades lo que venden. El pequeño librero debe pagar al contado o, en el mejor caso, alguna distribuidora mediana le abre una cuenta corriente limitada.

   Si un escritor que ha editado en una editorial pequeña quisiera distribuir su libro le resultará casi imposible acceder a las grandes distribuidoras y tendrá que recurrir a distribuidoras menores, las que distribuirán sin las posibilidades de que estos libros sean ubicados en las grandes librerías y, si lo son, éstas, por lo general, guardan las cajas sin abrir y sólo las abren si reciben un cliente que les pide el libro.

   En cierta oportunidad, uno de los propietarios de la más importante editorial argentina, al menos en ventas ya que no en calidad de lo que edita, aseguró que él no lee ningún libro y que no publica a nadie que no venga recomendado por otro escritor, en quien él confíe. Textualmente, afirmó que no publica un libro aunque su propia hija le asegure que es estupendo. 

   Muchos escritores de gran talento que comenzaron publicando silenciosamente han conseguido, en el caso de Argentina, un lento y reducido reconocimiento que, en ciertos casos, se agigantó con el tiempo, como Pizarnik o el ignorado en gran parte de su vida, Saer. Otros, como Dafne Villacoa, la estupenda poeta de los años setenta, muerta, como Pizarnik, por propia decisión, continúan, hasta hoy, siendo prácticamente desconocidos. Un caso particular es el de Juan Carlos Boveri, a quien Dafne tuvo como guía indiscutido y al que le escribió varios de sus mejores poemas. Boveri siempre actuó de forma marginal, en las revistas que dirigió y en los libros que publicó, no queriendo comulgar ni con grandes editoriales ni élites de escritores. En su caso, se trata de una actitud de vida y el no aceptar la integración al sistema del negocio editorial. De este modo, varios de sus relatos que son obras maestras y su increíble Dios se quedó dormido, publicado bajo uno de sus  seudónimos, permanecen conocidos por pocos que lo han ido convirtiendo en un escritor de culto. La escritora Laura Borello, muerta a los cincuenta años después de una muy larga enfermedad, a fines de los años noventa, con su bello libro Las puertas del antesya, en el que pueden encontrarse, al menos, dos poemas que son joyas de la poesía argentina; y su novela La que miente, de trama compleja y exquisito lenguaje, describiendo un imposible viaje hacia un sitio que no existe pero que la protagonista dice que ha estado allí muchas veces, la ubican, también, entre los escritores argentinos de mayor talento. Ella completa un grupo de muy buenos escritores unidos por el vínculo común de la marginalidad, lo que implica el distanciamiento de las grandes editoriales, distribuidoras, y medios de promoción.

   A ellos, como, sin duda, a Ducasse, le importó escribir sin pensar en los resultados que obtendrían sobre el público, si conseguirían fama o dinero. Se trata de verdaderos artistas, vedados de ocupar los sitiales que merecen. Sitiales demasiado llenos de pocos legítimos talentosos y de una mayoría de provisorios usurpadores. Por alguna razón, el más grande escritor norteamericano, William Faulkner, dijo, en referencia a los escritores: "Prefiero estar con mis caballos que con esa gente".

publicado por leticiajopre a las 17:11 · Sin comentarios  ·  Recomendar
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